El juego puede ser una herramienta muy efectiva y valiosa en todos los aspectos de las etapas educativas y de cara a un desarrollo posterior. Así que, si tratamos el tema de la evaluación en relación con el ámbito educativo, especialmente cuando se busca evaluar habilidades, competencias y conocimientos de manera más lúdica, participativa y significativa, vemos que se trata de uno de los instrumentos más relevantes y comprometedores en los cuales podremos causar este proceso. Al utilizar el juego como una forma de evaluación, se puede demostrar qué se ha aprendido y cómo aplican sus conocimientos en situaciones prácticas y contextos reales.

Existen multitud de ejemplos de cómo usar el juego como herramienta de evaluación, ya puede ser de manera de observación, con pruebas objetivas, con expresión oral, con el diseño de cuadernos, portafolios, fichas, trabajos individuales o en grupo. Aunque antes de todo hay que tener claro la diferencia que existe entre evaluar y calificar pues no es lo mismo. Calificar es un pequeño proceso dentro del gran marco que supone la evaluación. Lo explicamos de una manera más sencilla:

El propósito de la evaluación es el de recopilar información sobre el progreso y desempeño de una situación o momento en cualquiera de las diversas áreas, como habilidades, conocimientos, actitudes y competencias. El de calificar, sin embargo, es un proceso para asignar una calificación numérica o una calificación cualitativa, como letras o niveles, según la zona o el país donde se adopten los distintos métodos, para resumir y comunicar el rendimiento del estudiante. Así, si hablamos de lo primero, obtenemos un enfoque en el que obtener una visión completa de todos los logros y dificultades de los chicos y chicas para comprender su nivel de desarrollo y aprendizaje respecto a todo el proceso, desde el comienzo hasta el final. Pero si nos centramos en resumir el desempeño de un estudiante en algo puntual, que generalmente se utiliza para fines administrativos, como registros académicos o informativos, estaríamos hablando de lo segundo.

Los 3 tesoros es un juego que viene genial para evaluar, y que se puede utilizar también para repasar diferentes contenidos y saberes de una forma lúdica.

¿CÓMO SE JUEGA?

Para ello, realizamos un símil donde cada tesoro corresponderá a un bloque de contenido o contenido a evaluar. Los alumnos y alumnas se van a poner manos a la obra para conseguir todos los tesoros de los 3 tipos (esmeralda, diamante y monedas de oro) evitando cometer muchos errores. Por ejemplo, en una evaluación para el 3º ciclo de Educación Primaria de matemáticas, asignamos un tesoro a cada uno de los bloques: numeración y cálculo; Unidades y Geometría; Resolución de problemas.

Los componentes que necesitamos para esto son:

  • El tablero de juego.
  • Una ficha o meeple (para jugar tanto individual como en grupo)
  • Una pizarra y contador de tesoros por jugador/a
  • Un rotulador borrable
  • Un dado de 6 caras (aunque en el tablero virtual no es necesario)

Es un juego que podemos adaptarlo desde un jugador hasta toda la clase, o por grupos, según convenga. Todos los jugadores (o los de cada grupo) lanzarán el mismo dado y moverán la misma ficha cada uno donde quiera en su turno. Cuando se mueve la ficha, caerá en una casilla con un tipo de tesoro asignado. Entonces, el adulto, docente o quien controle la partida, pondrá un reto que todos tienen que responder individualmente en su pizarra. Por ejemplo: Escribe los divisores de 16.

Se podrá establecer un tiempo límite según considere para cada reto, aunque siempre recomendamos que se utilice el tiempo necesario de cada uno, incluso alguna adaptación partiendo de las pautas DUA.

Una vez que todos hayan finalizado, se corregirá en global. Si ha acertado el reto (está bien), el alumno/a marcará una de las casillas de ese tesoro como conseguida (con una X por ejemplo), de lo contrario, marcará una casilla de error (calavera o muerte, como les gusta llamarlo a ellos). Así podremos contabilizar los errores.

El siguiente jugador pasaría a lanzar de nuevo el dado, siguiendo el mismo proceso explicado. De esta manera, realizaremos retos específicos previamente pensados por el docente con el fin de evaluar el proceso de aprendizaje de los alumnos y alumnas.

Quien consiga todos los tesoros, será quien gane. Aun así, el docente podrá finalizar cuando considere oportuno la prueba y podrá calificar según rúbrica, teniendo en cuenta los distintos errores y aciertos. Además, este método sirve como autoevaluación por parte de los alumnos/as.

Como podéis comprobar es una dinámica sencilla que enmascara una prueba de evaluación que es adaptable a cualquier nivel (desde infantil a ESO) con la posibilidad trabajar la mayoría de las competencias, destacando la valoración de conocimientos y destrezas, teniendo en cuenta las actitudes.

Puedes descargarlo AQUÍ y comenzar a evaluar jugando.

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